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Fútbol argentino

Vicino tenía la carrera en el bolsillo y el motor le jugó una mala pasada sobre el final

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Vicino tenía la carrera en el bolsillo y el motor le jugó una mala pasada sobre el final

AFA no tiene nada que ver con esta historia, pero la lógica del deporte sí: en el automovilismo argentino, nada está cerrado hasta la bandera a cuadros. La definición en Río Cuarto dejó una postal tan cruel como inolvidable para Lucas Vicino, que había dominado casi toda la final del TN APAT y vio escapar la victoria a menos de 400 metros de la meta.

En el Autódromo Ciudad de Río Cuarto, por la 9ª fecha del calendario de la Clase 3, el mendocino lideró 21 de las 22 vueltas pautadas. Cuando ya parecía tener todo resuelto, el motor de su Toyota Corolla empezó a fallar en los últimos metros y abrió la puerta para que Julián Santero heredara un triunfo que, hasta ese instante, parecía imposible.

Definición en Río Cuarto: de la tranquilidad al golpe en segundos

La escena fue tan rápida como brutal. Vicino venía con casi tres segundos de ventaja y transitaba el último tramo de la carrera con la tensión lógica de quien acaricia una victoria importante. Pero el rendimiento del Corolla se desmoronó justo en el final, y el auto perdió la respuesta necesaria para sostener la punta.

Desde la radio llegó el primer síntoma del derrumbe: el piloto avisó que el motor se había roto. En paralelo, Santero, que venía descontando, aprovechó el bajón del líder y se metió adelante antes de la línea de llegada. El sobrepaso, a unos 400 metros del final, cambió por completo el desenlace de una final que parecía escrita.

La reacción de Vicino y la reacción de Santero en plena emoción

Lo que siguió también habló del impacto emocional del momento. Vicino dejó el auto a un costado del circuito, se tiró boca abajo en el césped y ni siquiera se quitó el casco. La imagen obligó incluso a acercar el vehículo médico, aunque después se confirmó que todo respondía a la frustración por una derrota tan inesperada como dura.

Santero, en cambio, vivió la otra cara del mismo instante. Por radio, cuando todavía procesaba lo ocurrido, soltó una frase cargada de asombro y empatía: reconoció la mala fortuna del rival y el golpe de suerte que lo había dejado al frente. El tono del mendocino, lejos de la euforia desbordada, estuvo atravesado por la sorpresa.

Una victoria agónica para Santero en la Clase 3 del TN APAT

La carrera terminó quedando en manos de Santero, que cruzó la meta en 27:29.446 con su Volkswagen Virtus. Vicino llegó apenas detrás, con 27:32.190, mientras Leonel Pernía completó el podio con el Ford Focus en 27:36.170. Los números ratificaron lo apretado del cierre, aunque no alcanzan para describir el cimbronazo emocional de la definición.

Santero también se tomó un momento para reconocer el mérito del hombre al que le arrebató la victoria en el último suspiro. Dijo que Vicino se había mostrado contundente durante todo el fin de semana y que su equipo merecía el premio mayor. Incluso remarcó que el automovilismo, muchas veces, castiga sin aviso.

El fin de semana de Vicino, entre la velocidad y la bronca

Más allá del desenlace, Vicino había construido una actuación sólida desde el viernes. Fue el más rápido de la clasificación con 1:10.864, por delante de Mauricio Lambiris y José Manuel Urcera. Después se quedó también con la Primera Serie, en una tanda en la que Agustín Canapino y Leonel Pernía lo siguieron de cerca.

Ese dominio hacía todavía más difícil de digerir lo ocurrido en la final. Vicino admitió después que estaba triste, que sentía haber dejado pasar una chance clara y que quería pedirle perdón al equipo, a los mecánicos y a los sponsors. Aun así, eligió no quedarse solo con el golpe: destacó que el rendimiento durante todo el fin de semana había sido muy bueno y que el grupo estaba para pelear con los mejores.

La deportividad de Santero y un cierre que dejó una imagen para recordar

Una de las postales más fuertes de la jornada llegó en el podio. Santero levantó la mano de Vicino y la categoría resaltó ese gesto como una muestra de deportividad, en un contexto en el que la carrera había dejado a uno festejando y al otro devastado. El propio Vicino terminó acompañando esa lectura en sus redes, con un mensaje de agradecimiento por el apoyo recibido.

Santero, además, le dejó un mensaje en público pensando en lo que viene: la fecha 10, programada para el fin de semana del 11 de octubre en el Autódromo Ciudad de San Martín de Mendoza. También se sumó el histórico Tito Bessone, que le dedicó palabras de aliento al piloto mendocino tras una definición que tuvo de todo: velocidad, drama, bronca y respeto entre protagonistas.

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