
En este artículo
Francia cambió la escena en Clairefontaine y le puso freno a los “desfiles de moda”
La llegada de los futbolistas de la selección de Francia ya no se parece a esos ingresos que terminaban copando las redes por la ropa, los accesorios y la puesta en escena. La nueva etapa de Zinedine Zidane empezó con una decisión clara: menos exhibición pública, más foco en el trabajo y una concentración mucho más controlada en Clairefontaine.
La Federación Francesa ajustó el formato de exposición de los convocados y también tomó el manejo de la cobertura audiovisual. En paralelo, les pidió a los jugadores un perfil más sobrio frente a la prensa, con la intención de bajar el ruido alrededor de cada presentación y correrse del costado más mediático de la concentración.
La llegada a Clairefontaine, con otro clima y menos ruido visual
Durante los últimos años, el arribo al predio se había transformado en una especie de vidriera informal. Prendas amplias, estampas llamativas y elecciones de vestuario muy pensadas solían generar más comentarios que la propia lista de convocados. Esa postal, bastante instalada, empezó a quedar atrás con el nuevo reglamento.
Este lunes se vio el primer cambio concreto: los futbolistas aparecieron con indumentaria más clásica, lejos del impacto visual que solía dominar cada ingreso. No significa que hayan abandonado por completo su estilo personal, pero sí que la tendencia general fue mucho más discreta. En el entorno del seleccionado, la prioridad pasó a ser otra.
Zidane busca cortar con esos “desfiles de moda” que se habían vuelto parte del ritual de cada citación. La idea, en definitiva, es bastante simple: que el punto de atención vuelva a ser la preparación deportiva. Y que la concentración arranque con menos distracciones externas.
Los gestos de Koundé, Mbappé y el resto de la lista
Jules Koundé siguió siendo uno de los nombres que más miradas atrajo, aunque esta vez eligió un look más contenido. Llevó una chomba naranja de mangas largas, pantalón negro, zapatos marrones y un bolso de diseñador, un accesorio que ya forma parte de sus apariciones públicas. Aun así, el conjunto estuvo lejos de sus apuestas más explosivas de otras convocatorias.
Ibrahima Konaté también se alineó con esa línea más prolija. Usó una camiseta blanca con corbata negra, un suéter con cierre y una chaqueta a cuadros. Kylian Mbappé, por su parte, se mostró con un conjunto blanco relajado y zapatillas del mismo color.
En la misma sintonía aparecieron Désiré Doué, Michael Olise, Eduardo Camavinga, Adrien Rabiot, Dayot Upamecano y Ousmane Dembélé. Todos optaron por prendas más clásicas o menos estridentes, algo que refuerza la nueva lógica que pretende imponer el cuerpo técnico. El mensaje es nítido: menos impacto fuera de la cancha, más concentración adentro.
Más control de la FFF y menos acceso para la prensa
El cambio no quedó solo en la ropa ni en el tono de la llegada. La Federación Francesa de Fútbol también restringió la actividad de los medios dentro del predio. Los periodistas no podrán entrar con sus propias cámaras y será la propia FFF la que produzca las imágenes oficiales de la presentación de la lista y de los arribos.
Además, en esta primera concentración no habrá entrevistas individuales con los futbolistas. Sí se mantendrán las conferencias de prensa diarias con jugadores, una dinámica que ya estaba incorporada en los últimos años. El objetivo parece claro: administrar mejor el mensaje y ordenar la exposición pública desde el inicio del ciclo.
La medida marca un giro en la relación entre el seleccionado y su entorno mediático. No elimina por completo la cobertura, pero sí la encauza bajo reglas más estrictas. En un equipo de enorme visibilidad como Francia, ese tipo de control puede cambiar bastante el clima de cada convocatoria.
El nuevo ciclo de Zidane ya piensa en Turquía y Bélgica
La etapa arrancó después de la salida de Didier Deschamps y con Zidane al frente, tras su experiencia como entrenador del Real Madrid. El calendario de esta convocatoria ya tiene objetivos concretos y una agenda exigente, con partidos que servirán para empezar a darle forma a la nueva era.
Francia debutará ante Turquía el 25 de septiembre y luego enfrentará a Bélgica el 28. Más adelante, el seleccionado recibirá a Italia el 2 de noviembre y volverá a cruzarse con Bélgica el 5, también en casa. Serán jornadas útiles para medir cómo responde el grupo en una etapa que, desde el primer día, busca cambiar hábitos dentro y fuera del campo.
Por ahora, el primer gesto fuerte de Zidane no pasó por una charla táctica ni por una formación. Llegó en Clairefontaine, con una postal mucho más austera y un mensaje de fondo bastante claro: en esta Francia, el show afuera no ocupa el centro de la escena.


